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La ansiedad es una respuesta de tipo emocional que una persona experimenta ante situaciones que ésta interpreta como amenazantes o que conllevan cierto peligro para el mantenimiento de la vida. Esta ansiedad provoca en la persona alteraciones y cambios a nivel psico-emocional, fisiológico y físico, condicionando por tanto la forma de actuar o afrontar determinadas situaciones.

La ansiedad, proviene de una de las emociones primitivas como es el miedo. En la antigüedad, la ansiedad y el miedo era algo adaptativo, ya que era necesario para preservar nuestra especie, garantizando por ejemplo, una adecuada respuesta de huida o defensa ante posibles depredadores. Por lo tanto, la ansiedad tenía un sentido y un significado importantes en sí mismo.

Sin embargo, todo ha cambiado y en la actualidad nuestra supervivencia no se basa en la defensa ante depredadores, sino en el afrontamiento de otras situaciones que para nosotros se han convertido en nuevas amenazas y que por tanto afectan a nuestro nivel de vida. Por ejemplo, atendiendo a las necesidades y prioridades de cada persona, alguien puede experimentar ansiedad ante un examen, una entrevista de trabajo, ante un episodio de inestabilidad económica, etc. Estas nuevas exigencias en muchos de los casos han provocado que la ansiedad tome otra dimensión afectando de forma negativa.

Ansiedad normal y ansiedad patológica

En la actualidad, este miedo y por tanto la ansiedad a pesar de ser algo evolutivo e intrínseco en el ser humano, se ha convertido en algo que en determinadas personas puede llegar a desarrollarse como un problema invalidante y volviéndose por tanto en poco adaptativo. Desde este punto parten dos conceptos fundamentales como son la ansiedad normal y la ansiedad patológica, esenciales a la hora de entender esta dimensión y sus consecuencias.

La ansiedad patológica, es aquella que se produce en episodios de carácter repetitivo y que por su duración, intensidad y frecuencia afectan de forma negativa a quien lo

experimenta. Dificultando incluso desarrollar las actividades diarias de la persona, llegando a repercutir en la mayoría de sus áreas (personal, familiar, laboral, de pareja, social, etc.)

Por el contrario, la ansiedad normal es aquella que se puede sentir en episodios aislados y concretos relacionados con situaciones estresantes, que no afectan ni repercuten de forma negativa a la persona que lo experimenta.

¿Cómo puedo identificar si estoy sufriendo ansiedad?

Debido al ritmo de vida acelerado y a la dificultad de encontrar tiempos de calidad para nosotros mismos, en muchas ocasiones la ansiedad pasa a ser desapercibida. Dando la voz de alarma en el momento en el que llega a desarrollarse como algo patológico a raíz de algún cambio drástico o de algún acontecimiento puntual que actúa como desencadenante.

Es por eso, que es importante dedicar un tiempo a la observación de nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras emociones, para atender y ser conscientes de las señales que nos envía. Y que por tanto nos pueden ayudar a prevenir situaciones más cronificadas o patológicas.

Partiendo de esta base, es importante tener en cuenta que la ansiedad se manifiesta en diferentes áreas y a través de numerosos síntomas que se muestran a continuación:

Síntomas físicos:

  • De tipo cardiovascular: Aumento de la frecuencia cardíaca o palpitaciones fuertes.
  • Aumento de la sudoración corporal o presencia de episodios de escalofríos (cambios en la temperatura corporal).
  • De tipo respiratorio, como sensación de ahogo o falta de aire. Y opresión o malestar en la zona del pecho o tórax.
  • De tipo gastrointestinal, como náuseas o molestias en la zona abdominal.
  • Puede afectar al terreno sexual de la pareja o de las necesidades de la propia persona y a su respuesta sexual (eyaculación precoz, impotencia o falta de deseo sexual).
  • De tipo neuromuscular, como tensión muscular y aparición de dolores a nivel corporal (contracturas). Es muy común padecer bruxismo, dolor mandibular, dolores de cabeza, cuello y rigidez, además de la presencia de temblores o sacudidas en determinadas extremidades. También es posible el desarrollo de parestesias (sensación de entumecimiento, de hormigueo en ciertas extremidades o de falta de irrigación)

Síntomas psicológicos y emocionales

  • Aumento de la sensación de inestabilidad, mareo o embotamiento. Que afecta a la capacidad de pensamiento, concentración y memoria.
  • Episodios de desrealización (sensación de encontrarse en una irrealidad) o despersonalización (sensación de estar fuera de uno mismo).
  • Puede afectar a la capacidad de realizar cualquier actividad que requiera del mantenimiento de la atención, disminuyendo la productividad y produciendo a su vez sensación de frustración.
  • Aparición de ciertos miedos de forma descontrolada y pensamientos negativos. Como por ejemplo un miedo desproporcionado a morir o perder el control de las situaciones en las que se anticipa peligro o amenaza.
  • Sensaciones polarizadas y cambios bruscos de humor. Episodios de labilidad emocional y tendencia al llanto. O tristeza y episodios de risa nerviosa.
  • Afectación del estado de ánimo o apatía. Y episodios de irritabilidad

Síntomas en el comportamientos

  • Evitación o huida de lugares, estímulos o situaciones que producen esa sensación de ansiedad. Con la tendencia a buscar espacios “seguros” o una zona de control.
  • Incapacidad para poner en marcha estrategias de afrontamiento frente a dichos acontecimientos estresantes.
  • Abuso en la ingesta de alimentos o en la realización de acciones de forma compulsiva. O desarrollarse todo lo contrario mediante la disminución de la ingesta de alimentos y la inactividad.

Estos síntomas anteriormente descritos, deben servir de conocimiento y de apoyo a la hora de que cada una de las personas puedan identificar qué sensaciones, pensamientos y emociones perciben en sí mismos. Analizando a su vez en qué nivel influyen en la vida diaria, con el fin de tomar conciencia y poder optar a la realización de una intervención psicológica que pueda aportar herramientas necesarias para el adecuado afrontamiento de la ansiedad.

En los centros Premium Madrid, podrá encontrar psicólogos titulados que le ayudarán a afrontar, controlar y mejorar su estado de salud. No dude en consultarnos.

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Andrea Varela

  • Psicología General Sanitaria
  • Psicología Deportiva

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