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Introducción

Como nos explicaba nuestra compañera Patricia Juárez en el blog sobre el plexo braquial éste es el conjunto de raíces nerviosas que se encargan de dar inervación motora y sensitiva al miembro superior. Hablamos de las raíces que corresponden a las ramas anteriores de C5 a C8 y primera raíz dorsal (D1). Es decir, es la conexión entre la médula espinal y los nervios periféricos que llevan la información nerviosa (tanto del movimiento como de la sensibilidad) al brazo y la mano.

Lesiones

Las lesiones del plexo braquial pueden ser resultado de un trauma (accidente de tráfico, lesiones deportivas, cirugías, lesiones con armas de fuego…) tumores o inflamaciones en el hombro. A veces, ocurren durante el parto cuando se quedan atascados los hombros del bebe y hay un desgarro o estiramiento nervioso.

Las lesiones traumáticas del plexo braquial, traen como consecuencias graves lesiones en la sensibilidad y la fuerza motora del miembro afectado, incluida la cintura escapular. Estas lesiones pueden afectar total o parcialmente el plexo braquial y pueden recuperarse de forma espontánea (neuropraxia) o ser necesario tratamiento quirúrgico.

Con mucha frecuencia nos encontramos pacientes que han sufrido lesiones del plexo braquial y que han recibido algún tipo de tratamiento, secuelas de incapacidad funcional total o parcial del miembro superior, desde el hombro, codo, antebrazo o incluso mano.

El tratamiento de las lesiones del plexo braquial incluye fisioterapia, terapia ocupacional y, en algunos casos cirugía.

Diferentes autores se han referido a la importancia de recuperar la función del hombro, pues en aquellos pacientes en los que no se logre la rehabilitación total del codo y de la mano y sea necesario una artrodesis o tenodesis, dando movilidad aceptable del hombro en abducción y flexión se proporciona un miembro aceptable funcional y estéticamente.

Las lesiones del plexo braquial se deben principalmente a mecanismos de tracción y en una menor frecuencia a compresión. Existen signos clínicos y radiológicos indicativos de arrancamiento de las raíces como son la parálisis del músculo romboides o del serrato anterior, parálisis del nervio frénico, síndrome de Horner, dolor por desaferentación, lesiones de las vías largas nerviosas y presencia de meningocele externo.

Si la exploración confirma avulsión radicular debe indicarse la reparación quirúrgica debido a la nula posibilidad de recuperación espontánea y que los músculos denervados presentan degeneración importante que puede comprometer los resultados de la re-inervación quirúrgica. Las técnicas quirúrgicas empleadas incluyen neurolisis, injertos nerviosos, neurotizaciones y transferencias musculares libres.

Si no hay arrancamiento desde la raíz, nos podemos encontrar ante un neuroma (fibrosis) o neuropraxia (estiramiento) y las posibilidades de tratamiento son más alentadoras. Debe esperarse un lapso de tiempo (de tres a seis meses) por la posibilidad de recuperación espontánea. Ésta siempre ocurre de proximal a distal.

En el centro médico y de Rehabilitación Premium Madrid contamos con un amplio equipo de profesionales que pueden ayudarle en el manejo de trastornos neuromusculoesquelético. No dudes en ponerte en contacto con nosotros.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Cabrera Viltres N., Marrero Riverón LO., Salles Betancourt G., Bernal González MJ., Álvarez Placeres L. y Rochí Egües HE. “Tratamiento quirúrgico de las secuelas en el hombro de las lesiones traumáticas del plexo braquial” Rev. Cubana Ortop Traumatol 2004; 18 (2)

Garozzo D. “Las lesiones de plexo braquial. Cómo diagnosticarlas y cuándo tratarlas”. Ortho-tips vol 8 nº 1 2012.

Chad D (2006) Enfermedades de las raíces y plexos nerviosos. En: Bradley PW (Ed), En: Neurología clínica, (pp 2247-2275). Madrid: Elsevier.

 

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Beatriz Herrero

  • Fisioterapeuta y terapeuta ocupacional.
  • Experto en rehabilitación neuropsicológica.
  • Responsable de atención domiciliaria.

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