Denominamos linfedema al acúmulo de un líquido de aspecto claro, la linfa. Esta linfa está compuesta, entre otras sustancias, por proteínas de alto peso molecular y lípidos, los cuales salen del sistema venoso y se acumulan en el espacio existente entre las diferentes células de un tejido, denominado espacio intersticial, no pudiendo retornar directamente al sistema venoso. Aquí entra en juego el sistema linfático, quien capta esa linfa presente en el espacio intersticial y la transporta mediante los vasos linfáticos hasta que la vierte de nuevo en la sangre. En su paso por el organismo y antes de ser vertida a la sangre, la linfa pasa por los ganglios linfáticos que actúan a modo de filtros, liberándola de bacterias y cualquier sustancia dañina. Si este sistema linfático tiene algún tipo de déficit, la linfa no podrá ser transportada correctamente y quedará acumulada en este espacio intersticial, produciendo el aumento de tamaño del miembro, lo que es conocido como linfedema.

Este déficit del sistema linfático puede ser de origen congénito, es decir, por algún tipo de alteración anatómica de los conductos linfáticos presente desde el nacimiento. Sin embargo, aunque el déficit esté ahí, el linfedema puede presentarse desde el nacimiento o bien de forma tardía tras un pequeño traumatismo o esguince en una extremidad.

También nos podemos encontrar con el denominado linfedema secundario, que es aquel producido como consecuencia de una cirugía en la que se han extirpado o radiado los ganglios linfáticos, impidiéndose así la correcta circulación de la linfa en el organismo y dificultándose el retorno de la misma al sistema venoso. Este linfedema puede presentarse igualmente de forma inmediata a la operación o tardía.

Cuando un paciente ha sido diagnosticado de un linfedema, es importante tener cuidado con las infecciones, limpiando bien cualquier herida incluso con pomadas antibacterianas si fuera necesario y no dudar en acudir al médico si hay presencia de manchas, enrojecimiento, calor del miembro o fiebre, ya que una pequeña herida en un miembro con linfedema puede infectarse rápidamente. Así pues, resulta necesario realizar sesiones de drenaje linfático manual para ayudar al sistema linfático deficitario a realizar correctamente su función, controlando así el aumento de tamaño del miembro.

En el Centro Médico y de Rehabilitación Premium Madrid estamos seguros de que “UN LINFEDEMA BIEN TRATADO NO TIENE PORQUE AUMENTAR DE TAMAÑO” poniendo a su disposición un amplio equipo multidisciplinar, con fisioterapeutas expertos en drenaje linfático manual así como una piscina terapeutica donde poder realizar ejercicios beneficiándose de las propiedades del agua (presión hidrostática) que ayudarán a mejorar la circulación de retorno y por tanto ayudarán a disminuir el linfedema.

 

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Belén Fernández

  • Directora del área de fisioterapia especializada y responsable de la unidad de mujer y pediatría
  • Fisioterapeuta diplomada por la Universidad Pontificia de Comillas
  • Postgrado en fisioterapia osteoarticular (escuela universitaria de la ONCE)
  • Especialista en inducción miofascial niveles I y II (Tupimek)
  • Especialista en RPG (universidad de saint mont)
  • Fisioterapia en uro-ginecología y obstetricia (universidad de Alcalá)
  • Master de fisioterapia en pelviperineología (universidad de Castilla la Mancha)
  • Especialista en Drenaje linfático manual (INK París)
  • Fisioterapia en bronquiolitis y asma del recién nacido (Louviers, Francia)
  • Amplia experiencia en pacientes de traumatología, uroginecología (suelo pélvico femenino, embarazo) y patología vascular (edemas linfáticos y venosos).

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