Cómo ya hemos visto en el Caso clínico: Fisioterapia en luxación anterior de hombro y hemos podido profundizar desde el área de la Fisioterapia, ahora vamos a ver el caso desde el área de Hidroterapia y Reeducación funcional.

 

Una vez realizada la intervención comienza el periodo de rehabilitación, el cual podemos dividir en 3 fases:

  • Fase inicial o aguda
  • Fase intermedia dividida en:

Subfase de funcionalidad

Subfase de entrenamiento específico

  • Fase final o de retorno a la actividad

 

La Fase Inicial o Aguda se caracteriza por la inmovilización del miembro afectado con el objetivo de cicatrizar de forma correcta los tejidos intervenidos. En este caso el paciente mantiene inmovilizado el brazo con un cabestrillo neutro de 90º durante 4 semanas. El cabestrillo únicamente se retiraba para realizar flexo-extensión de codo, rotaciones de antebrazo, flexo-extensión y circunducción de muñeca

Durante las semanas de inmovilización comienza la rehabilitación sin permitir movilidad alguna para evitar que la cápsula articular gane elasticidad antes del tiempo estimado de cicatrización (magnetoterpia y trabajos respiratorios para dar movilidad al tejido circundante sin movilizar la articulación).

 

Una vez transcurridas las 4 semanas y cuando el fisioterapeuta comienza con las movilizaciones, el paciente se encuentra en una fase intermedia de recuperación considerando este periodo como subfase de funcionalidad y en la que comienza la rehabilitación en Hidroterapia (en combinación con todo el tratamiento realizado por los fisioterapeutas)

En esta Subfase de funcionalidad en Hidroterapia nos marcamos como objetivos:

  • Mejorar el rango de movilidad
  • Aumentar el balance articular y muscular
  • Mejorar la estabilidad estática
  • Aumentar y mejorar la flexibilidad
  • Fortalecer la musculatura

Para la consecución de estos objetivos las actividades y ejercicio que realizaremos en el Medio Acuático serán siempre con la mayor parte del cuerpo sumergido en el agua utilizando la ingravidez que no proporciona el medio acuático para reducir el peso y por tanto la fuerza necesaria para poder llevar a cabo una movilización del miembro afectado.

Durante esta subfase de funcionalidad el paciente realiza trabajo complementario de gimnasio en el que utiliza tanto la bicicleta estática como la elíptica con el fin de reeducar el movimiento de la cintura escapular para la reintroducción a la vida deportiva. También realiza trabajo de MMSS con el objetivo de dar estabilidad a la cintura escapular y potenciar el hombro afectado. Este trabajo se lleva a cabo mediante el uso de gomas o poleas con carga mínima, con el fin de obtener un control óptimo y adecuado sobre el hombro y la cintura escapular. Se busca control y calidad en los ejercicios a ejecutar.

 

Cuando conseguimos alcanzar un rango de movilidad completo o casi completo de forma activa podemos decir que pasamos, dentro de la Fase Intermedia, a la subfase de entrenamiento específico en la cual nos planteamos como objetivo el fortalecimiento más agresivo de la musculatura, control del progreso neuromuscular, mejora de la fuerza, potencia y resistencia. Podemos incluir una readaptación en el medio acuático hacía la actividad física que el paciente lleve a cabo en su vida cotidiana.

Para la consecución de los objetivos de esta subfase de entrenamiento específico comenzaremos a incrementar las cargas y las repeticiones en los ejercicios a realizar, así como la inclusión de ejercicios orientados al nado tanto a crol como a espalda marcando ciertas pautas y realizando adaptaciones para evitar la aparición de molestia o de dolor.

En seco comenzamos con el trabajo de trote suave incrementando de forma paulatina el ritmo de carrera e introduciendo cambios de dirección y sentido progresivamente. El trabajo que llevaremos a cabo en el gimnasio pasara a ser más activo y aumentando las cargas de trabajo y el número de repeticiones a realizar para llevar a cabo una adaptación muscular adecuada y segura. Podremos realizar ejercicios que impliquen una mayor activación propioceptiva y exigencia muscular. Debemos evitar ejercicios que nos produzcan una rotación externa excesiva y el uso de grandes cargas para no provocar ningún tipo de lesión.

 

Una vez hemos conseguido que el rango de movilidad sea completo o casi completo y hemos fortalecido de forma adecuada pasamos a la fase final o de retorno a la actividad. El paciente empieza a reincorporarse de forma progresiva a su actividad física diaria. En Hidroterapia se llevan a cabo ejercicios de natación con modificaciones con el objetivo de mejorar la fuerza y la resistencia muscular.

En seco empezamos a incrementar la intensidad de entrenamiento y cargas, incluyendo ejercicios que impliquen un mayor factor propioceptivo y control neuromuscular. Comenzamos a realizar cualquier tipo de ejercicio manteniendo unos rangos adecuados de movimiento y evitando realizar un exceso de rotación externa para evitar la aparición de molestias o lesión en la cápsula articular.

El paciente recibe el alta a los tres meses y medio después de la intervención quirúrgica, en la cual se le permite reintegrarse a la práctica de cualquier tipo de deporte siempre que sea de forma progresiva y paulatina.

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Christian Villar

  • CAFYD
  • Responsable del servicio de entrenamiento personal

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