La lengua es, sin duda alguna, el músculo más fuerte y único del cuerpo humano. Es el  único músculo que tiene un punto de inserción y un final que busca la estabilidad intrínseca dentro de la cavidad bucal.

Está formada por los siguientes músculos:

  • Lingual inferior
  • Lingual superior
  • Amigdalogloso
  • Faringogloso
  • Palatogloso
  • Estilogloso
  • Hiogloso
  • Geniogloso

La lengua es responsable de los movimientos finos disociados necesarios para ser  capaces de hablar y deglutir efectivamente. Su sistema sensorial capta la temperatura y  el sabor, y es una herramienta importante en la introducción de objetos en la boca, en la  integración sensorial y en la exploración.

La posición de reposo de la lengua moldea al  tejido duro de la boca. La posición en reposo debe tener contacto con la parte posterior de los incisivos inferiores.
Los problemas que se producen en la mordida de los pacientes, la lengua juega un papel importante, ya que su mala posición al hablar, en reposo y al deglutir, trae patologías de posición de los dientes y de alteraciones de la oclusión, como son mordida abierta, labioversion de los incisivos o crecimiento anormal del maxilar, entre otras.

Al respirar por la nariz, la boca está cerrada y la lengua se apoya en el paladar. De esta forma ejerce una presión sobre la arcada dentaria que se opone a la presión que ejerce sobre ésta el tono de los músculos bucinadores. Bajo estas dos presiones contrapuestas crece, en armonía, el paladar óseo. Si por no usar la nariz, la boca está abierta la lengua, no está contra el paladar y este equilibrio de presiones se rompe, siendo una de las causas por las que el paladar se deforma.
Para tragar es preciso usar la lengua y para que este complejo mecanismo se realice de forma adecuada la punta de la lengua debe tomar como punto de apoyo la ruga palatina. Esto se logra si tenemos la boca cerrada. Si no es así, la lengua se apoya abajo, se interpone la lengua y da como resultado una deglución atípica, con todas las alteraciones que ella lleva.
En posición de pie, con la boca abierta para respirar; el paciente hiperextiende su cabeza proyectando hacia delante su mentón, esto lleva a un desplazamiento de su punto de equilibrio que compensa flexionando sus rodillas, llevando sus brazos para atrás y posicionándose de manera errónea. Esto a su vez nos produce alteraciones en la postura mucho más complejas aún.

Una vez más se hace necesario un enfoque multidisciplinar y global para el correcto tratamiento de estas disfunciones desde la fisioterapia orofacial.

En nuestras clínicas de fisioterapia contamos con especialistas en fisioterapia orofacial, articulación temporomandibular, entre otras especialidades, trabajando desde una perspectiva global para abordar el tratamiento de la manera más efectiva posible. Si tienes dudas no dudes en contarnos tu caso. Estaremos encantados de ayudarte.

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Diego Miñambres

  • Director de Implants en empresas y área de formación
  • Doctorando por la Universidad Complutense de Madrid.
  • Fisioterapeuta por la Universidad San Pablo CEU
  • Profesor Universidad Europea de Madrid.
  • Profesor Universidad Antonio Nebrija.
  • Profesor de postgrado en diferentes escuelas a nivel nacional e internacional.
  • Especialista en osteopatía (C.O Escuela Concepto Osteopático)
  • Master en disfunción cráneo mandibular y dolor orofacial. Univ. San Pablo CEU
  • Especialista en cefaleas, bruxismo y mareo cervicogénico.
  • Especialista en Inducción miofascial
  • Especialista en Reeducación Postural Global por la universidad de Saint Mont (Francia)
  • Especialista en ecografía musculoesquelética
  • Especialista en fisioterapia conservadora e invasiva del síndrome de dolor miofascial y de la fibromialgia, Punción Seca.
  • Experto en electroterapia aplicada a la práctica clínica
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