En Fisioterapia, como disciplina que aplica medios físicos como el calor, el movimiento, el agua, la luz, el sonido, etc…con fines terapéuticos, también utilizamos la corriente eléctrica para aliviar o curar el dolor que nos refieren nuestros pacientes. Obtenemos beneficios tanto a corto como a medio y largo plazo a través de dichos agentes físicos con el objetivo de conseguir el estado de bienestar y salud.

No todo es electroterapia, y no debemos confundirnos porque aplicar un láser, si bien es un aparato conectado a la red eléctrica, es aplicar fototerapia; o un ultrasonido, que hablaríamos de aplicar ultrasonoterapia. Por tanto, electroterapia es aprovechar la electricidad para curar, es decir, utilizar los electrones y la diferencia de potencial que hay entre dos puntos para que fluyan y generen energía.

Existen muchos tipos de clasificaciones de electroterapia, según su forma (constantes y variables), según su polaridad (alternante o bifásicas, constante o unidireccional), etc., pero nosotros nos vamos a centrar en dividirla según su frecuencia, es decir, según el número de ondas que hay en cada segundo incluyendo la pausa en corrientes interrumpidas. Su unidad es el HERZIO (Hz).

Hay corrientes de Baja Frecuencia (0-1000Hz) entre las que se incluyen las corrientes galvánicas, diadinámicas de Bernard, Trabert, Leduc,  Microcorrientes, corrientes de Alto Voltaje, y por supuesto las más conocidas las corrientes tipo TENS, todas ellas con efectos excitomotores, sensitivos y analgésicos; en cuanto a corrientes de Media Frecuencia (1000-10000Hz) como son las corrientes Interferenciales, corrientes Rusas o de Kotz, y corrientes Mega principalmente, con la ventaja que tiene menos efectos polares y el organismo presenta menos resistencia o impedancia a su paso, por lo que sus efectos analgésicos, antiinflamatorios y excitomotores son mayores que las anteriores; y por último las corrientes de Alta de Frecuencia (+100000Hz) como son la onda corta o microonda, en la que predominan los efectos térmicos y los electrodos se colocan a distancia de la piel, conocidas también como diatermia de alta frecuencia.

Antes de aplicar electroterapia tenemos que marcarnos un objetivo terapéutico, determinar la técnica adecuada, vigilar posibles derivaciones eléctricas, colocar adecuadamente la posición del paciente con la zona de tratamiento desnuda, explicar al paciente lo que vamos hacer y las sensaciones que va a experimentar, disponer y programar el equipo, así como colocar los electrodos en la zona adecuada.

En PremiumMadrid contamos con un equipo de profesionales con amplia experiencia y conocimientos en cuanto a los últimos avances en Electroterapia y de un equipamiento moderno y de última generación a su entera disposición.

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