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Las intolerancias alimentarias en muchas ocasiones se confunden o se equiparan con las alergias. Las intolerancias alimentarias y alergias provocan sintomatologías similares en el organismo tras la ingesta o contacto con un alimento. Una intolerancia alimentaria es consecuencia de una deficiencia enzimática mientras que una alergia alimentaria es una respuesta del sistema inmunitario.

Existen diferentes intolerancias alimentarias como la intolerancia al sorbitol, la intolerancia a la fructosa y la más conocida la intolerancia a la lactosa.

Intolerancia alimentaria

Una intolerancia alimentaria se produce cuando el organismo no tiene la capacidad de digerir uno o varios compuestos de los alimentos debido a un déficit enzimático generando problemas digestivos como náuseas, vómitos, inflamación, retortijones, dolor abdominal o diarreas (1).

tipos de intolerancias alimentarias(Nutrición Clínica y Dietoterapia. Rodota)

Alergia alimentaria

La alergia alimentaria surge de una respuesta inmune específica inducida por la exposición a un alimento (alérgeno).

Los alérgenos alimentarios son aquellos componentes específicos de los alimentos, que son reconocidos por células del sistema inmunitario y provocan reacciones inmunológicas específicas.

Las manifestaciones clínicas dependerán del tipo de mecanismo inmunitario. Se definen 3 tipos de respuesta: mediada por IgE, no mediada por IgE y Mixtas y del sistema involucrado (tubo digestivo, piel, aparato respiratorio y reacciones generalizadas).

Los síntomas gastrointestinales (70%) son los más comunes, seguidos de los cutáneos (24%) y los respiratorios (6%) (1).

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Intolerancias más frecuentes

Intolerancia lactosa

Es el síndrome de malabsorción más frecuente en la infancia y adolescencia. Se manifiesta con dolor, molestias abdominales, diarrea, flatulencia, distensión abdominal, náuseas e incluso vómitos (2).

La lactosa es un disacárido presente en la leche que se hidroliza gracias a la acción de la enzima lactasa-floricina-hidrolasa (LPH). Así, la intolerancia a la lactosa se produce cuando, por diferentes circunstancias (transitorias como las infecciones o genéticas), la LPH disminuye/pierde su función induciendo una carencia en la digestión de la lactosa (2).

En muchos casos el abordaje nutricional puede comprender una retirada total de lácteos, una sustitución por otras opciones dietéticas como los lácteos “sin lactosa” o “bajo contenido en lactosa” además de bebidas vegetales (soja, almendra, avena, coco) y el aporte de probióticos.

A nivel de la Unión Europea, no se encuentran reguladas las condiciones para el uso de las menciones “sin lactosa” o “bajo contenido en lactosa” por lo que hasta que se adopten normas armonizadas en la Unión Europea en España se toleran los siguientes niveles (10):

  • Alimentos “SIN LACTOSA”: son aquellos que acrediten ausencia de lactosa siguiendo las analíticas más sensibles al estado actual de la ciencia. Es decir, inferior al 0,01% de lactosa.
  • Alimentos con “BAJO CONTENIDO EN LACTOSA”: son aquellos con contenidos en lactosa residual medible y que se sitúan generalmente por debajo del 1%.

Cuando se produce la retirada total de lácteos el dietista-nutricionista debe controlar especialmente la ingesta de fuentes de calcio, vitamina A, vitamina D, riboflavina, ácido pantoténico, fósforo y proteínas.

 

Intolerancia fructosa

La fructosa es un monosacárido que está presente de forma natural en una variedad de alimentos. Los alimentos con alto contenido de fructosa pueden incluir ciertas frutas, verduras y miel, pero también se produce enzimáticamente a partir del maíz como jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, que se encuentra comúnmente en muchos edulcorantes alimentarios y refrescos (3).

Gracias a transportadores intestinales (el GLUT5, específico de fructosa y GLUT2, no específico y compartido con la glucosa y galactosa), localizados en los enterocitos, la fructosa es introducida desde la luz del intestino delgado al interior de éstos (4).

Cuando hablamos de malabsorción de fructosa existe un déficit de GLUT5 lo que da lugar a una absorción incompleta de fructosa que pasa al colon donde es fermentada por bacterias intestinales que liberan hidrógeno, dióxido de carbono y metano, así como ácidos grasos de cadena corta y agua. Estos gases y sustancias osmóticamente muy activas son las causantes de los síntomas de intolerancia a fructosa, fundamentalmente meteorismo, distensión abdominal, diarrea y dolor abdominal. Esta clínica es similar a la inducida por trastornos funcionales digestivos como dispepsia o síndrome de intestino irritable (4).

El abordaje nutricional suele comprender la retirada en un primer momento, de los alimentos más ricos en fructosa como avena, guisantes, remolacha, manzana, espárragos y judías verdes.

Intolerancia sorbitol

El sorbitol es un polialcohol, es decir, alcohol derivado del azúcar, presente de forma natural en frutas y verduras, aunque también los podemos encontrar en productos alimenticios procesados como los bollos, las galletas, los chicles, los alimentos dietéticos y en algunos fármacos (5).

Aquellas personas con intolerancia al sorbitol presentaran malestar y síntomas de hinchazón, gases, dolor y diarreas. Esto es debido a que los polialcoholes fermentan en el intestino grueso, dando lugar a ácidos grasos de cadena corta y gases excesivos.

En la estrategia nutricional se contempla la retirada de entre otros, de frutas ricas en sorbitol como el albaricoque, la manzana, el aguacate, las moras, las cerezas, las nectarinas, la pera y las uvas pasas.

 

Intolerancia histamina

La intolerancia a la histamina se produce por un desequilibrio entre la histamina acumulada y la capacidad de degradación de la misma.

La histamina es una amina biógena que se produce en diferente grado en muchos alimentos. En personas sanas, la histamina de la dieta puede ser rápidamente degradada por aminooxidasas, mientras que las personas con baja actividad de estas enzimas se encuentran en riesgo de toxicidad por histamina.  La Diamina oxidasa (DAO) es la principal enzima del metabolismo de la histamina ingerida, pero también se degrada por la enzima histamina N-metil transferasa (HMT). Trastornos en la degradación de la histamina por disminución de la actividad de la enzima DAO y el exceso de histamina resultante, pueden provocar numerosos síntomas que imitan una reacción alérgica. (6)

Los síntomas más frecuentes derivados del déficit de DAO son la migraña y las cefaleas vasculares. Otros trastornos son los gastrointestinales (especialmente aquellos asociados a la motilidad intestinal, como estreñimiento, diarrea, flatulencia o sensación de distensión), dermatológicos (xerosis, urticaria, etc.), vasculares (hipotensión) y dolores en tejidos blandos y óseos diagnosticados con frecuencia como fibromialgia o fatiga crónica (7).

Un abordaje nutricional posible para pacientes con migrañas y déficit DAO se basa en una dieta baja en histamina suplementada con enzima DAO. Entre los alimentos ricos en histamina podemos encontrar lácteos como la leche, el yogur, los quesos curados, el pescado azul, los embutidos, la clara del huevo, el marisco, frutas como la naranja, la mandarina, la piña, el kiwi, las fresas, el tomate, el plátano, el aguacate y la papaya; verduras como las espinacas y la berenjena; todas las bebidas alcohólicas (vino, cerveza, destilados, licores, etc.); los frutos secos, el chocolate, el vinagre y la salsa de soja (8).

 

Intolerancia a la galactosa o galactosemia

La galactosemia es un trastorno hereditario poco común del metabolismo de la galactosa causado por una actividad deficiente de la galactosa-1-fosfato uridililtransferasa (GALT), la segunda enzima de la vía de Leloir.

Se presenta en el período neonatal como una enfermedad potencialmente mortal, cuyo cuadro clínico puede resolverse con una dieta restringida en galactosa (9).

La galactosemia se aborda con la retirada de galactosa o lactosa de la alimentación. Es una contraindicación absoluta de la lactancia materna. Al retirar la leche se debe asegurar un correcto aporte de calcio.

En el abordaje nutricional se evitarán los lácteos (leche y sus derivados), frutas (higos, dátiles, uvas) y legumbres (guisantes, garbanzos, lentejas, judías), vísceras, entre otros.

Los productos “sin lactosa” y “bajo contenido en lactosa” no son aptos para las personas con galactosemia (10).

Una vez iniciada la alimentación complementaria, se puede tolerar un mínimo de galactosa en la dieta mediante alimentos que deben ser incorporados bajo supervisión del dietista-nutricionista: soja, cacao, calabaza, col de Bruselas, kiwi, pimientos, pipas de girasol, puerro, tomate, etc.  E ir viendo el nivel de tolerancia.

En el área de nutrición de Premium Madrid estamos a tu disposición para ayudarte con tu alimentación y mejorar tu intolerancia alimentaria. Todos nuestros servicios pueden ser presenciales o con cita online.

 

 Bibliografia

  1. Ruiz Sánchez, J. G., Palma Milla, S., Pelegrina Cortés, B., López Plaza, B., Bermejo López, L. M., & Gómez Candela, C. (2018). Una visión global de las reacciones adversas a alimentos: alergia e intolerancia alimentaria. Nutrición Hospitalaria, 35(SPE4), 102-108
  2. Pina, D. I., Quintana, L. P., & Salinas, C. S. (2015). Intolerancia a la lactosa/Lactose intolerance. Acta pediátrica española, 73(10), 249.
  3. Fedewa, A., & Rao, S. S. (2014). Dietary fructose intolerance, fructan intolerance and FODMAPs. Current gastroenterology reports, 16(1), 370.
  4. Guadix, J. H., Gamarro, M. P., & Sánchez, I. M. (2017). Malabsorción e intolerancia a la fructosa: Fructosa-sorbitol en patología funcional. Revista andaluza de patología digestiva, 40(3), 119-124.
  5. Montalto, M., Gallo, A., Ojetti, V., & Gasbarrini, A. (2013). Fructose, trehalose and sorbitol malabsorption. European review for medical and pharmacological sciences, 17 Suppl 2, 26–29.
  6. Maintz, L., & Novak, N. (2007). Histamina e intolerancia a la histamina. Am J Clin Nutr, 85, 1185-96.
  7. Ruiz Sánchez, J. G., Palma Milla, S., Pelegrina Cortés, B., López Plaza, B., Bermejo López, L. M., & Gómez Candela, C. (2018). Una visión global de las reacciones adversas a alimentos: alergia e intolerancia alimentaria. Nutrición Hospitalaria, 35(SPE4), 102-108.
  8. Adriana Duelo, R. D. N. (2019). Estudio de serie de casos: Tratamiento con una dieta baja en histamina a dos pacientes con migraña y déficit de diamino oxidasa. COMMUNITY MANAGER, 680.
  9. Coelho, A. I., Rubio-Gozalbo, M. E., Vicente, J. B., & Rivera, I. (2017). Sweet and sour: an update on classic galactosemia. Journal of inherited metabolic disease, 40(3), 325–342.
  10. Dictamen científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, de 10 de septiembre de 2010, sobre los contenidos máximos en la intolerancia a la lactosa y la galactosemia. https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/publicaciones/seguridad_alimentaria/intolerancia_lactosa.pdf
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