Los sintomas de la articulación temporo mandibular, que comprende el hueso mandibular y el hueso temporal,  y con particularidades anatómicas como la presencia de un menisco, puede tener influencia y relación en los procesos de dolor crónico tal como los entendemos hoy en día.  El bruxismo, que se caracteriza por apretar los dientes, y los síntomas y signos de el síndrome temporomandibular (dolor de cabeza, mareos, dolor cervical, alteraciones de la visión y oído, dolor de dientes y de mandíbula…) pueden venir dados, por ejemplo, por procesos de estrés. ¿Qué hacemos cuando en ocasiones estamos nerviosos o enfadados? Apretar los dientes (bruxismo), por ejemplo.

La investigación de los últimos años nos ha demostrado que gran parte de los pacientes con dolor de crónico tienen síntomas propios de la articulación temporomandibular, o que, por ejemplo, los pacientes con patología de mandíbula sufren cambios en la sustancia gris (materia del cerebro relacionada con la conducción nerviosa lenta, y por tanto, del razonamiento) en áreas del cerebro relacionadas con el procesamiento del dolor (corteza somatosensorial) y las emociones (sistema límbico).

Durante los últimos años y mucha investigación científica previa, el dolor crónico se presenta como una entidad clínica propia e independiente de los procesos de dolor musculo – esquelético y reumático de carácter más agudo y subagudo.

Por definición clásica, el dolor se considera crónico cuando perdura en el tiempo  más  de seis meses. Esta definición es muy pobre y no hace reflejo de la realidad que vivimos actualmente. Atendiendo a las últimas investigaciones, podemos definir el dolor crónico como un proceso mucho más global en el que juegan distintos factores, que comprende la esfera física (estructura con lesión específica), emocional (creencias ante el dolor, miedo al movimiento etc.,) y social (contexto del dolor, entre otros). La neurociencia juega en ello un papel fundamental, en concreto los procesos de sensibilización central. En un blog anterior ya hablamos más a fondo sobre este tema.

Todo esto nos dice la necesidad de realizar una exploración exhaustiva. En los pacientes con dolor crónico no deberemos olvidar la mandíbula y en aquellos pacientes con patología de mandíbula, valoraremos posibles factores que nos hagan sospechar que el paciente perpetúe los síntomas/ signos, para evitar que se establezcan  posibles procesos de dolor crónico independientemente de la calidad de la estructura (músculo, menisco…).

Tras toda esta información, siempre es bueno aclarar que UN PACIENTE PUEDE TENER TRASTORNOS DE LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR SIN TENER DOLOR CRÓNICO Y PUEDE EXISTIR DOLOR CRÓNICO SIN SÍNTOMAS MANDIBULARES.

En el centro médico Premium Madrid, atendiendo a nuestra metodología de tratamiento global, pondremos énfasis en aquellos aspectos que nos hagan dirigir el tratamiento hacia el abordaje del dolor crónico (factores biopsicosociales, control motor, imaginería motora graduada, exposición gradual al dolor, actividades funcionales) y las técnicas de tratamiento de mandíbula, sin olvidarnos de otros métodos como la Osteopatía, Inducción Miofascial, Punción Seca y Reeducación Postural Global, entre otros.

 

REFERENCIAS:

 

How to explain central sensitization to patients with ‘unexplained’ chronic musculoskeletal pain: practice guidelines.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21632273

PAIN. Clinical Updates. Temporomandibular Joint Disorders

http://www.iasp-pain.org/AM/AMTemplate.cfm?Section=Clinical_Updates&TEMPLATE=/CM/ContentDisplay.cfm&CONTENTID=7595&SECTION=Clinical_Updates

 

Chronic myofascial temporomandibular pain is associated with neural abnormalities in the trigeminal and limbic systems.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20236763

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