El Síndrome de Dolor Regional Complejo oSíndrome Doloroso Regional Complejo (SDRC), en Inglés CRPS (Complex Regional Pain Syndrome), se trata de un trastorno de dolor crónico de carácter neuropático, persistente, generalmente en manos pies (aunque puede afectar a otras regiones, tales como hombro o rodilla), y que no está relacionado directamente en severidad con la lesión subyacente (el caso más frecuente suele ser por fracturas, inmovilización prolongada, accidente cerebrovascular…), o bien la respuesta es “desproporcionada”. Además, no tiene por qué seguir la distribución específica de un nervio periférico.

Este tipo de trastorno ha recibido en el pasado múltiples nombres, tales como Distrofia Simpatico Refleja (Reflex Sympathetic dystrophy), Atrofia de Sudeck, Algodistrofia, Síndrome Hombro – Mano. En los años 90, la IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor), introdujo el término del que ahora hablamos.

Sus síntomas y signos principales son:

  • Hiperalgesia(el estímulo doloroso se ve aumentado), alodinia (los estímulos indoloros pasan a ser dolorosos).
  • Rigideze tumefacción de la articulación. Edema.
  • Cambios en la textura, trofismo, temperatura y coloración de la piel
  • Pérdida de la funcionalidad. Debilidad. Disminución del rango de movimiento de la articulación.

Se presenta como un trastorno más común en mujeres y aumenta con la edad, hasta los 70 años1. Podemos subclasificarlo en dos tipos:

  • Tipo I: (el término precedente es Distrofia Simpático Refleja). No se identifica lesión nerviosa específica.
  • Tipo II: (el término precedente esCausalgia). Existe lesión nerviosa identificable con síntomas asociados, aunque su identificación no es siempre fácil.

FISIOPATOLOGÍA. Múltiples mecanismos:

  • Sensibilización Central (respuesta exagerada de nuestro cerebro al estímulo doloroso) y Sensibilización Periférica (sensación dolorosa aumentada, hiperalgesia, en el miembro afecto)
  • Alteración del funcionamiento del Sistema Nervioso Simpático. En los casos agudos e iniciales se caracteriza por una extremidad caliente y roja. En los casos crónicos de tiempo de evolución, fría y azulada.
  • Respuesta inflamatoria alterada
  • Función catecolaminérgica: cambios en la función de la hormona catecolamina, asociada a eventos de estrés, influyendo en los mecanismos de vasoconstricción.
  • Alteración de la representación somatosensorial (cambios en la sensibilidad al tacto, estímulo doloroso, hiperalgesia, alodinia, temperatura) y motora del miembro afecto en el cerebro.
  • Posibles factores genéticos, sin haber encontrado todavía factores específicos.
  • Interacciones psicológicas: ansiedad, estrés, depresión

Tener en cuenta la interacción de todos estos múltiples mecanismos será determinante a la hora de abordar su tratamiento. A nivel médico/farmacológico podemos hablar de medidas como:

  • Corticoesteroides, AINEs (Antiinflamatorios no esteroideos), Bifosfonatos, Calcitonina, Cremas tópicas (AINES, cremas anestésicas, parches de lidocaína), con respuesta beneficiosa variable.
  • Bloqueos regionales con Guanetidina, Bloqueo simpático con anestésicos o tóxina botulínca, entre otros. Según la última Revisión Cochrane de 2013 (O’Connell et al.), sin efectividad evidente2.

En el caso de la Fisioterapia, el tratamiento irá encaminado hacia todos los signos y síntomas físicos, con la finalidad de disminuir el edema, mejorar el rango articular y la funcionalidad del miembro afecto, sin olvidarnos del abordaje basado en el conocimiento y pedagogía del dolor crónico (Terapia de Espejo, Imaginería Motora Graduada), ayudando así a mejorar la percepción que nuestro cerebro tiene de la lesión, sin olvidarnos de la derivación a especialistas en Psicología del Dolor, favoreciendo cambios cognitivo – conductuales, identificación de creencias y conductas  miedo – evitación y otra serie de factores que influyan en el cuadro que presenta el paciente.

No debemos aun así de que estamos hablando de un trastorno de dolor crónico, que por supuesto tiene tratamiento, pero del que falta todavía mucha investigación.  Tenemos que tener claro que es una carrera de fondo que requiere de mucho esfuerzo e implicación del paciente y terapeutas para poder conseguir un mantenimiento de la mejoría a largo plazo.

En PremiumMadrid entendemos el Síndrome de Dolor Regional Complejo como un trastorno que requiere un abordaje global y profundo conocimiento de sus múltiples mecanismos. Para ello, trabajaremos en identificar las vías de tratamiento más eficaces, no sólo con el tratamiento de fisioterapia antes mencionado sino con las medidas de tratamiento médico y psicológico necesarias.

Referencias y Recursos de Información:

  • 1 Marinus J, Moseley GL, Birklein F, Baron R, Maihöfner C, Kingery WS, et al. Clinical features and pathophysiology of complex regional pain syndrome. Lancet Neurology 201; 10(7):637–48. Fuente de la imágen http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21683929
  • 2O’Connell NE, Wand BM, McAuley J, Marston L, Moseley GL. Interventions for treating pain and disability in adults with complex regional pain syndrome. Cochrane Database of Systematic Reviews 2013, Issue 4. Art. No.: CD009416. DOI: 10.1002/14651858.CD009416.pub2. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23633371
  • Bruehl S. An update on the pathophysiology of complex regional pain syndrome. Anesthesiology 2010; 113(3): 713–25. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20693883
  • Harden RN, Bruehl S, Perez RSGM, et al. Validation of proposed diagnostic criteria (the “Budapest criteria”) for complex regional pain syndrome. Pain 2010; 150: 268- 74. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20493633
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