Todos sabemos qué es el dolor pero es en los últimos años donde se está conociendo más sobre su naturaleza y los mecanismos neurofisiológicos que lo producen.

En una primera fase, el dolor es una sensación de disconfort que nos advierte ante un posible daño real o potencial  para nuestro cuerpo. Estímulos (presión, calor, frío…) sobre los nervios periféricos que sobrepasen un determinado umbral que el cuerpo tiene tipificado como nocivo son transmitidos a nuestro cerebro que los interpreta como dolor. Lo que hasta ahora se había llamado dolor crónico es aquel dolor que superaba los 6 meses de duración. Pero ahora sabemos que también hay un tipo de dolor que no se corresponde con una lesión real o potencial ante la que haya que protegerse sino que es una alteración de los mecanismos de información del dolor. Es un problema en el sistema nervioso que requiere un enfoque y tratamiento diferente. Hablaríamos de dolor neuropático. Muchos problemas muy frecuentes tienen características de este tipo: dolor lumbar (especialmente el recurrente), fibromialgia.

En algunas situaciones un dolor que se mantiene durante un tiempo o al que se asocian miedos, creencias o componentes cognitivos,  puede provocar cambios en el sistema nervioso y su forma de funcionar que hagan disminuir el umbral donde se identifica algo como dolor. También puede suceder que sensaciones no codificas como tal ahora se perciban como peligrosas o que siga llegando información de dolor al cerebro aunque ya no exista la lesión que lo causó (el ejemplo más gráfico de esto es el dolor del miembro fantasma, donde un amputado sigue sintiendo dolor en el miembro que ya no está).  Es lo que llamamos sensibilización del sistema nervioso. Aquí el dolor perdería su misión de advertir de un daño real o potencial y hablaríamos de que es el sistema nervioso el que tiene el “daño”, el que tiene su función alterada. Es importante que el paciente conozca a qué tipo de problema se enfrenta para que no desespere y entienda su proceso, colaborando con su resolución.

En esta etapa el dolor crónico actuaría como una entidad propia. El tratamiento requerirá un trabajo de desensibilización progresiva del sistema nervioso a nivel periférico y central, un cambio en la forma en la que cognitivamente interpretamos el dolor y una recuperación de la función a pesar de ese dolor y que permita ir restaurando la normalidad perdida. Son tratamientos largos sobre los que aún hay mucho desconocimiento pero que abren una esperanza a millones de personas condenadas a padecer dolor toda su vida.

El trabajo multidisciplinar aquí es fundamental y es crucial el trabajo de un fisioterapeuta como especialista del aparato locomotor para recuperar la función y corregir las maladaptaciones del cuerpo como consecuencia del dolor. En concreto el fisioterapeuta tendrá que trabajar por la desensibilización del sistema nervioso con estímulos indoloros que vayan a la misma área cortical de la zona del dolor (ejercicios de lateralidad, imaginería motora graduada, exposición gradual al dolor…) y por otro lado, conseguir que la persona vaya recuperando las funciones perdidas con ayuda actividades funcionales y control motor, siempre llevando muy de la mano a los factores biopsicosociales implicados.

Este es un trabajo que puede realizar en nuestro centro medico y de rehabilitacion Premiummadrid.

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Patricia Gómez

  • Responsable de la especialidad de rehabilitación en Premiummadrid y de la unidad de Salud.
  • Fisioterapeuta (Universidad de Alcalá de Henares)
  • Experta en terapia manual avanzada y manejo del dolor crónico (Universidad Complutense de Madrid)
  • Especialista en drenaje linfático manual según método Godoy y método Leduc.
  • Especialista en Movilización Neuromeníngea y dolor.
  • Especialista en Inducción Miofascial nivel I (Tupimek).

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