Los meniscos de la rodilla se lesionan por movimientos repetitivos de rotación de la tibia y flexión que van degenerando el material del que están compuestos. Un traumatismo fuerte puede romper repentinamente un menisco generalmente deteriorado previamente o simplemente puede ser efecto de este desgaste progresivo sin antecedente de golpe, caída o movimiento brusco. El grado de lesión abarca desde la parameniscitis (inflamación de los tejidos blandos circundantes al menisco, con microrroturas en su estructura) a una rotura parcial, total o incluso desinserción del menisco. Antiguamente estas lesiones se solventaban con una extracción del menisco roto. Hoy se tiende a técnicas menos agresivas, evitando en lo posible la cirugía y la menscectomía, y con un importante papel del fisioterapeuta.

Cuando se extrae parte del menisco, la zona de contacto con la superficie de carga en la rodilla se reduce y las presiones aumentan de forma significativa, dando lugar a un mayor desgaste de las superficies condrales, siendo mayor cuanto más tejido ha sido eliminado. El riesgo de artrosis de la rodilla aumenta enormemente. En cuanto a la absorción de impactos de las rodillas sanas tienen una capacidad de un 20% mayor que las sometidas a meniscectomías. Además, la meniscectomía en presencia de una insuficiencia del ligamento cruzado anterior, incrementa de forma significativa la laxitud anterior de la rodilla. Debido a que las roturas traumáticas de los meniscos, por lo general se producen en sujetos jóvenes y activos, es muy necesario conservarlos y de esta forma minimizar los cambios degenerativos. La fisioterapia es fundamental en estos casos pues consiguiendo mejorar la fuerza y estabilidad de la rodilla prevenimos un desgaste mayor.

En cuanto a la articulación temporomandibular, el mecanismo mas frecuente de lesión de los meniscos lo representan las interferencias oclusales (cierre de la boca), que muy frecuentemente se acompañan de alteraciones  del sistema estomatognático (el que se encarga de la masticación, el habla, la respiración,…) con el componente del estrés, y éstas a su vez ocasionan una actividad muscular exagerada y asincrónica, que se traduce en alteraciones importantes del complejo articular. Estas se manifiestan como un desplazamiento  del disco y alteraciones  de la posición mandibular, que van acompañadas de una sintomatología muy compleja y variada.  

Podemos encontrarnos con: 

DEGENERAMIENTO INTERNO DE LA ATM: es una relación anormal del menisco articular con el cóndilo mandibular, la fosa y la eminencia articular.  

DESPLAZAMIENTO MENISCAL CON REDUCCIÓN: el menisco está desplazado en la posición de boca cerrada pero se reduce (click) a una relación normal del cóndilo mandibular, la fosa y la eminencia articular, durante la apertura o la protrusión.

 DESPLAZAMIENTO MENISCAL SIN REDUCCIÓN: en la posición de boca cerrada el menisco está desplazado y no reduce a una relación normal con el cóndilo mandibular, la fosa y la eminencia articulares durante los movimientos mandibulares ( puede haber bloqueo).

Cuando el menisco articular se desplaza, generalmente se localiza en una posición anterior y medial al cóndilo mandibular cuando el cóndilo se encuentra en la fosa.  Cuando esto ocurre habrá cambios tisulares directos e indirectos en las otras estructuras de la ATM.  Se alterarán directamente los ligamentos cóndilo-meniscales, el músculo pterigoideo lateral, el fluido y tejido sinovial, la adherencia retrodiscal, el fibrocartílago articular y la cápsula articular.  Habrá alteraciones indirectas en los otros músculos de la masticación y en el aporte sanguíneo a la porción intracapsular del cóndilo.  También se puede alterar la oclusión. El menisco o la parte de éste que está desplazado, perderá el mecanismo normal de compresión contra las otras superficies articulares y estas áreas tendrán comprometida la nutrición sinovial.

Una parte importante de la actuación terapéutica será distinguir los pacientes en los que los signos y síntomas son causados por degeneramiento interno, de los que tienen alteraciones causadas por dolor y disfunción miofascial. Ambas altaeraciones pueden estar juntas. La cirugía rara vez ayuda en los problemas musculares. La fisioterapia puede ayudar a reequilibrar este complejo sistema musculo esquelético y a normalizar su función.

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