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Introducción.

El tibial posterior es un músculo de la pierna, el cual desciende desde la parte posterior de la tibia y el peroné, pasando por la cara interna del tobillo,hasta que su tendón acaba insertado en varios huesos del tarso situados en el pie (escafoides, cuboides, cuñas y bases de los metatarsianos).

Se trata de un músculo muy importante ya que desempeña diversas funciones fundamentales a nivel de tobillo y pie, entre ellas:

  • Inversión de tobillo: desplaza el tobillo hacia dentro.
  • Flexión plantar del pie: lleva el pie hacia abajo.
  • Estabiliza y mantiene el arco plantar del pie.
  • Facilita la propulsión del pie.
  • Limita el exceso de pronación durante la marcha.

 

Disfunción del tendón tibial posterior (DTTP)

La DTTP consiste en la insuficiencia o limitación de la actividad normal del tendón tibial posterior, el cual deja de cumplir sus funciones, principalmente la de contención del arco y limitación de la pronación, dando lugar a un aplanamiento del arco plantar y la desviación de tobillo en valgo, así como la inflamación o la degeneración del tendón.

La causa principal suele ser la sobrecarga o exceso de tensión sobre el tendón, el cual termina por debilitarse debido al sobreuso, aunque también existen otros factores por los que el tendón tibial posterior pueda presentar una insuficiencia, como por ejemplo: poseer pie plano previamente, debilidad del ligamento deltoideo, sobrepeso, edad, enferemedades rehumaticas…

Se trata de una patología relativamente frecuente, especialmente en deportistas que practiquen actividad deportiva con gran impacto sobre el suelo (corredores, atletas, etc.), lo que a la larga puede provocar la debilitación del tendón por sobrecarga.

Los síntomas que presenta el paciente variarán en función de varios factores, tales como el grado de afectación del tendón, tiempo de evolución, grado de pie plano asociado, entre otros. La DTTP en fases primarias puede no llegar a manifestar síntomas, sin embargo, con el paso del tiempo dicha patología tiende a empeorar si no se aplica tratamiento a tiempo, pudiendo provocar progresivamente:

  • Tendinitis (inflamación del tendón) que se manifiesta con dolor en la cara interna del tobillo, sensación de hinchazón. En algunos casos es visible un ligero descenso del arco plantar y/o leve retropie valgo.
  • Tendinosis (proceso degenerativo del tendón). Incremento de la sensación de dolor, se aprecia aplanamiento del arco plantar significativo y desviación del tobillo en valgo “hacia adentro”.
  • Descenso del arco plantar (pie plano) y retropie valgo irreductible, incapacidad funcional del tendón, rigidez de la articulación de tobillo.

Por ello es importante llevar a cabo un diagnóstico precoz para evitar que el tendón progrese negativamente. Es fundamental inspeccionar el tendón tibial posterior especialmente en su recorrido por la cara interna del tobillo, realizando una exploración clínica completa y analizando los signos y síntomas del paciente.

Una de las pruebas funcionales que son de gran ayuda para la detección de una DTTP son el Single y Double Heel Raising Test, los cuales consisten básicamente en pedirle al paciente que se ponga de puntillas con una y dos piernas repetidamente. En condiciones normales este ejercicio genera un aumento del arco plantar sin ningún tipo de dolor, sin embargo, ante una DTTP el paciente suele presentar dolor en la zona interna del tobillo o incluso impotencia funcional, siendo incapaz de ponerse de puntillas más de 2 o 3 veces seguidas.

Además, podemos complementar la exploración física con pruebas de imagen tales como la ecografía o la resonancia magnética, en las cuales podremos apreciar las posibles alteraciones que presente el tendón tibial posterior (tendinitis, tenosinovitis, tendinosis, roturas…).

Existe un amplio abanico de posibilidades terapéuticas ante una DTTP. Es fundamental adaptar el tratamiento al grado de disfunción y las alteraciones biomecánicas que estén presentes durante la marcha, así como las características individuales de cada paciente (peso, actividad deportiva, tiempo de evolución…). Encontramos principalmente dos tipos de tratamientos:

  • Tratamiento conservador: De elección en estadios primarios poco avanzados.
    • Tratamiento ortopodológico. Consiste en “frenar” o “contener” el descenso del arco plantar, corregir el valgo de retropie y estabilizar la marcha mediante plantillas personalizadas previo estudio de la pisada, así como la corrección de otros aspectos que estén provocando una marcha incorrecta.
    • Vendajes funcionales, los cuales ayudan a corregir la posición del pie, reduciendo la tensión en el tendón tibial posterior.
    • Terapia física: Ultrasonidos, magnetoterapia, electroterapia, etc.
    • Medicación
  • Tratamiento quirúrgico: De elección en estadios avanzados que no mejoran con el tratamiento conservador. Está enfocado a reparar o “reubicar” el tendón y corregir la posición del tobillo mediante implantes en la articulación subastragalina u osteotomías correctoras.

 

Biliografía.

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  3. Guelfi M, Pantalone A, Mirapeix RM, Vanni D. Anatomy , pathophysiology and classification of posterior tibial tendon dysfunction. 2017;13–9.
  4. Bubra, P.S. Keighley, G. Rateesh, S. Carmody, D. Posterior tibial tendon dysfunction: an overlooked cause of foot deformity. Journal of Family Medicine and Primary Care. 2015, 4 (1): 26-29.

 

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Pedro Ramírez

  • Graduado en Podología por la Universidad Europea de Madrid
  • Curso de Experto en Podología Deportiva y Ecografía por la Universidad Europea de Madrid
  • Curso de Experto en Ortopedia por la Universidad Internacional de La Rioja
  • Actualmente Máster Universitario en Cirugía Podológica de Mínima Incisión por la Universidad Católica de Valencia

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