La rótula es el hueso sesamoideo de mayor tamaño del cuerpo; está integrada en la articulación femorotibial de la rodilla, actuando como fulcro entre el tendón del cuádriceps y el tendón rotuliano.

Las fracturas de rótula son muy frecuentes y pueden producirse tanto por un mecanismo indirecto como por uno directo, ya que además de desempeñar un papel importante como parte del aparato extensor de la rodilla, es un verdadero “parachoque” de la articulación femorotibial.

El aumento en la incidencia de este tipo de fracturas respecto a hace algunos años es debido al incremento de la práctica deportiva, sobretodo en pacientes con edades cada vez más avanzadas.

Por su frecuencia y síntomas invalidantes, se hace necesario tratarlas rápidamente con un diagnóstico certero. Deportes de contacto frecuentes como el fútbol o el rugby, junto con el esquí y el motociclismo son los deportes de más riesgo para sufrir fracturas de rótula.

– Entre los mecanismos de lesión, encontramos los siguientes:

  • Mecanismo directo:El más frecuente, siendo por un traumatismo en la región anterior de la rodilla (golpe directo sobre la rótula), por ejemplo en fútbol sala, esquí y en accidentes de tráfico es muy común,  además en este último suele asociarse con otras lesiones (fractura de meseta tibial, fractura de la extremidad distal o diáfisis femoral o luxación posterior de cadera).
  • Mecanismo indirecto:Es menos frecuente, producido por laintensa tracción ejercida del cuádriceps sobre el polo superior de la rótula (avulsión por tracción violenta), que la llega a fracturar. Las lesiones indirectas causan un mayor daño del retináculo extensor que las lesiones directas.

– La  clasificaciónde las fracturas de rótula se realiza atendiendo al trazo de fractura, pudiendo ser:

1. Transversal:

  • La más frecuente.
  • Normalmente por un traumatismo indirecto.
  • Se produce un importante desgarro lateral de los alerones rotulianos, separándose los fragmentos fracturados por la contracción del cuádriceps.

2. Vertical ó Longitudinal:

  • La menos frecuente.
  • Pueden producirse en el medio de la rótula o como fracturas marginales.

3. Marginal.

4. Osteocondral.

5. Conminuta:

  • Obedece a un traumatismo directo.
  • Produce un estallido de la rótula que causa su fragmentación.
  • Puede combinarse con una fuerte contracción del cuádriceps que llega a separar los fragmentos.

La combinación de fracturas de rasgo transversal y conminuta son frecuentes; la conminución se produce en el tercio inferior de la rótula.

– En cuanto a la clínica; cursa con dolor agudo localizado en la cara anterior de la rodilla, tumefacción y limitación funcional variable.A la exploración física encontramos una rodilla aumentada de volumen por la hemartrosis, si los fragmentos están separados se palpará una brecha entre ambos. Como hay una discontinuidad del aparato extensor, el paciente presentará impotencia funcional. La presencia de flictenas, así como contusiones o abrasiones, proporciona información acerca de la intensidad del traumatismo y del grado de afectación de los tejidos. Cuando existe desplazamiento suficiente, el foco de fractura suele palparse en la zona lesionada.

– Funcionalmente, el paciente puede mantener la extensión activa si los retináculos no se encuentran lesionados. En caso contrario, se evidenciaimpotencia para la extensión activa contra la gravedad y flexión limitada y dolorosa. 

Para determinar la presencia de fractura, así como su trazo, emplearemos la radiografía simple; las proyecciones estándar anteroposterior y lateral demostrarán el diagnóstico de la fractura. Ocasionalmente pueden ser necesarias proyecciones oblicuas o axiales, para demostrar fracturas longitudinales, marginales u osteocondrales.

– El diagnóstico se hace atendiendo alantecedente de un traumatismo directo o indirecto.

Se suele presentar incapacidad funcional con dolor muy agudo. Al examinar se observa inflamación, limitación del movimiento articular, excoriaciones o heridas. Algunas veces se puede palpar movilidad anormal, crepitación o incluso un surco de separación entre los fragmentos fracturados.

– Durante el examen físico se debe evaluar la capacidad a la extensión activa de la pierna (al menos contra gravedad), ya que de no poder efectuar ese movimiento tendrá una indicación de cirugía.

En mecanismos combinados es necesario evaluar la presencia de otras lesiones asociadas (Ligamento cruzado, meniscos, fragmentos condrales, etc).

– Para el tratamiento de este tipo de lesión, tendremos en cuenta si se ha realizado un tratamiento conservador o una intervención quirúrgica previa:

a. Tratamiento conservador:

Está indicado en fracturas no desplazadas que conservan el mecanismo de extensión o en aquellos pacientes cuyo estado general desaconseje la cirugía. Se inmovilizará con yeso al paciente con la rodilla en extensión de 4 a 6 semanas. En cada etapa orientaremos el tratamiento según la evolución del paciente y seguiremos algunas pautas generales:

– Durante el período de inmovilización:

  • Movilidad activa de pié y cadera.
  • Deambulación con 2 bastones y apoyo parcial cuando nos lo permita la consolidación de la fractura.
  • Aplicación de Magnetoterapia para favorecer la regeneración ósea.
  • Contracción isométrica suave en la fase final de la inmovilización.

– Tras la retirada del yeso:

  • Movilizaciones analíticas de todo el complejo femorotibial y especialmente de la rótula.
  • Ejercicios de contracción isométrica e isotónica en todo el miembro inferior.
  • Movilización activo-asistida de rodilla.
  • Permitir la carga total sobre el miembro afecto en fracturas de trazo longitudinal.
  • Reservar la carga parcial en fracturas transversas con la intención de evitar desplazamientos   secundarios.
  • Ejercicios de propiocepción en descarga.

– Durante el período final de readaptación trabajaremos:

  • Potenciación muscular de cuádriceps e isquiotibiales mediante activos-resistidos con cargas bajas.
  • Incidir en la movilidad completa de rodilla, sobre todo adquirir una extensión completa en cuanto la consolidación nos lo permita.
  • Reeducación de la marcha sin apoyo.
  • Ejercicios de propiocepción en carga progresiva.
  • Readaptación al esfuerzo en la fase final.

b. Tratamiento post-operatorio:

El tratamiento quirúrgico tiene por objetivo obtener una reducción anatómica, restaurar la congruencia de la superficie articular y la integridad del mecanismo extensor. Para las cirugías de reconstrucción rotuliana existe una gran variedad de técnicas que por lo general emplean agujas, tornillos o una combinación de ambos, recurriendo a la patelectomía parcial o total en aquellas fracturas donde la reconstrucción y osteosíntesis no sea posible.

Se debe inmovilizar en extensión por el menor tiempo posible por un periodo de tres semanas y luego comenzar una rehabilitación de acuerdo a la consolidación del hueso.

Ya sea tratamiento conservador o quirúrgico estas fracturas consolidarán en un período de 6 a 12 semanas. Es importante que desde el inicio del tratamiento el paciente ya cuente con un programa de rehabilitación para que la readaptación funcional sea correcta y la atrofia muscular asociada sea mínima.

Dentro del proceso rehabilitador en pacientes post-quirurgos se hace esencial el tratamiento de las cicatrices causadas en la intervención por la posibilidad de producir adherencias y limitaciones en el tejido blando que compliquen la buena evolución del paciente, siguiendo el proceso rehabilitador descrito anteriormente con las particularidades derivadas de la intervención que se haya realizado.

En el centro médico y de rehabilitación Premium Madrid contamos con un amplio equipo de profesionales que atenderán este y otro tipo de lesiones, ayudándole a conseguir una óptima recuperación y una correcta readaptación. Cuéntanos tu caso.

 

BILBIOGRAFÍA:

Xhardez Y., Vademecum de Kinesioterapia y Reeducación Funcional, Ed. El Ateneo. Argentina, 1997.

Miralles Marrero R.C. y Puig Cunillera M. Biomecánica Clínica del Aparato Locomotor. Masson. Barcelona 1998.

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EXPLORACIÓN MANUAL ORTOPÉDICA DE RODILLA. 2ª PARTE

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