Los bailarines profesionales presentan un umbral del dolor y de tolerancia al mismo significativamente mayor al de la población no activa, aunque perciben la experiencia dolorosa de forma más aguda y precisa.  Son propensos a sufrir lesiones musculoesqueléticas no graves pero que suponen frecuentemente la incapacidad temporal (de 2 a 7 días). Como las lesiones de los bailarines suelen ser de poca gravedad, pueden continuar con su trabajo e intentar mantener su nivel de rendimiento, llegando a pasar por alto las lesiones y a acostumbrarse a bailar con dolor, considerándolo “normal”. El trabajo en la danza en estas condiciones no solo hace que la lesión se haga crónica o recidivante sino que termina afectando a otras estructuras.

La prevalencia de las lesiones y su localización varían en función del tipo de danza y del nivel al que se practica, no encontrándose relación con la edad de los bailarines aunque sí con los años de dedicación a la danza. Existe una relación significativa entre estrés y lesiones, en períodos de gran esfuerzo y fatiga, en el que el cuerpo presenta mayor susceptibilidad a la lesión.

La dedicación de los jóvenes bailarines estudiantes de danza española es prácticamente exclusiva. El entrenamiento intensivo se reparte entre danza española y ballet clásico. Los tiempos de descanso anual varían mucho, y entre los profesionales llega a ser nulo.

La danza española engloba folclore, la escuela bolera, el flamenco y la danza estilizada, tiene peculiaridades propias como el uso del “zapateado”, la percusión (palmas y castañuelas) y los movimientos torsionales o rotatorios de la columna y caderas.

La distribución de las regiones musculoesqueléticas con mayor riesgo de lesión es: 1º columna lumbar, 2º columna cervical, 3º unidad tobillo-piey 4º hombros. Las regiones menos afectadas son codoy muñeca. La gran mayoría de los bailarines de danza española han sufrido alguna o sufren dolor localizado en los pies durante su carrera.

Las flexo-extensiones y rotaciones de columna repetidas, la percusión y vibración del zapateado (para el que se emplea un tacón de entre 4,7 y 5cm. y el pie debe golpear sin tensión muscular pero con fuerza sobre el suelo, de manera que produzca un sonido limpio), repetido diariamente durante los años de crecimiento y desarrollo musculoesquelético, podrían explicar la alta prevalencia de las patologías en las regiones anteriormente descritas.

Las lesiones de rodilla no son las más frecuentes pero si suponen problemas de repetición y lesiones de mayor duración e incapacidad. Los bailarines demuestran especial aprehensión ante las molestias y lesiones de rodilla.

Las lesiones sufridas afectan con más frecuencia a tejidos blandos (músculo, tendón y ligamento). Son menos frecuentes las lesiones óseas y articulares. La mitad de los bailarines profesionales refieren tener lesiones recidivantes.

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Bibliografía:

  • Pozo, M. C., Miguel-Tobal, F., Legido Arce, J.C. Patología musculoesquelética en bailarines de danza española. (2006)
  • Pozo, M. C. Perfil antropométrico, biomecánico y clínico del bailarín de danza española. Madrid, UCM (2003).
  • Monsman, E.V., Overby, L.Y. The relationship between imagery and competitive anxiety in ballet auditions. Dance Medicine & Science. (2004).
  • Howse, J. Técnica de la danza y prevención de lesiones. 1º ed. Barcelona. Ed. Paidorribo. 2002
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