¿Cómo se produce la rotura muscular isquiotibial?

Las roturas musculares del paquete isquio-peroneo-tibial (semitendinoso, semimembranoso y bíceps femoral) representan el 12% de las lesiones musculares, siendo la lesión muscular más frecuente principalmente en fútbol y deportes de velocidad 1-2.

Tal y como hablamos en el anterior blog de Rotura de músculos isquiosurales (isquiotibiales y bíceps femoral) – Fisioterapia y readaptación deportiva, el mecanismo lesional más típico suele ser de forma indirecta (sin un traumatismo o contacto directo) y con una contracción activa (contracción excéntrica) del músculo. Se trata de una lesión por estiramiento, en la que la fuerza de tensión que tiene soporta el músculo es mayor a la resistencia que ofrece. En el momento en el que se produce, el jugador suele notar un “pinchazo” en la zona de la rotura. Según el grado y localización de esta, mostrará una mayor o menor impotencia funcional al caminar, al flexionar la rodilla o extender la cadera y al extender la rodilla o flexionar la cadera en un estiramiento.

Causas y diagnóstico de la rotura muscular isquiotibial

Como causas y/o factores predisponentes de una rotura muscular isquiotibial, tenemos el acortamiento de la musculatura de la cadena posterior, la debilidad tanto de la propia musculatura isquiotibial, como de la musculatura estabilizadora lumbopélvica (transverso abdominal y glúteo medio principalmente), los desequilibrios entre musculatura agonista-antagonista, elevada tensión neural (del ciático), fatiga e hidratación y  lesión/es previas son variables a tener en cuenta y que influyen en el proceso lesional, tal y como vimos en nuestro anterior blog.

Los sistemas de clasificación y  diagnóstico de este tipo de lesiones están en continua evolución (anatómicos, clínicos o radiológicos), si bien todo hace indicar que en los próximos años serán los sistemas integrales los que se utilizarán para clasificar las lesiones musculares en el deporte3. Están basados en una anamnesis (historia clínica) y una exploración física. El uso de pruebas complementarias como la ecografía (tras 48h-72h de la lesión), altamente recomendada, o la resonancia magnética (tras 24h), si bien existe cierta controversia, facilitan conocer lo más rápido posible el grado de la lesión y el pronóstico de la misma.

El pronóstico y recuperación de la lesión vendrán determinados por todos los factores anteriormente mencionados, además del mecanismo lesional, el tamaño de la rotura y su localización.

Tratamientos para las roturas musculares isquiotibiales:

El tratamiento dependerá de la fase/etapa en la que nos encontremos dentro del proceso de recuperación. Siempre se deben respetar los tiempos biológicos de recuperación y tener en cuenta los factores predisponentes que influyen en este tipo de lesión. Todo esto marcará los objetivos y tratamiento en cada fase de la recuperación4.

1º. Fase inflamatoria degenerativa (1-3 días):

Fase caracterizada por rotura y necrosis de las miofibras, formación de un hematoma y una importante reacción inflamatoria.

Al inicio de esta fase, y como tratamiento inmediato post-lesión, existe unanimidad en aplicar: crioterapia, elevación de la zona afecta, descanso deportivo, evitar inmovilización y analgésicos5.

2º. Fase degenerativa y de vascularización (hasta día 14 tras lesión):

Sobre todo, a partir del 3º día es fundamental iniciar contracciones según tolerancia, movilizaciones y trabajo funcional controlado, con el objetivo de aumentar la vascularización del tejido lesionado, favorecer la regeneración muscular, recuperar las características viscoelásticas y contráctiles del músculo y evitar la formación de una cicatriz fibrosa.

 

Fuente imágenes: elaboración propia

Durante esta fase, además del tratamiento manual de fisioterapia, debemos realizar:

  • Una activación muscular a través de:
    • Ejercicios isométricos de la musculatura isquiotibial de intensidad máxima sin aparición de dolor y en amplitudes diferentes, seguimos de ejercicios concéntricos y excéntricos controlados.
    • Ejercicios de activación neuromuscular de la cadena extensora (glúteo, isquiotibiales, paravertebrales):
    • Ejercicios de disociación muscular agonista-antagonista y musculatura sinergista.
  • Trabajo complementario:
    • Ejercicios de estabilidad lumbopélvica (ejercicios sobre el Core, glúteo mayor y medio):
    • Ejercicios de reeducación de la marcha y técnica de carrera.

3º Fase de estimulación celular, proliferativa y fibrótica (hasta 28 días tras lesión):

Fagocitosis de tejido dañado, seguida de la regeneración de miofibras, lo que lleva a la activación de las células satélite. Distinguimos una primera subfase inflamatoria (de corta duración) y una segunda subfase en la que el tejido comienza a regenerarse, conocida como fibroblástica o proliferativa (de media duración).

Durante esta fase existe unanimidad de:

  • Realizar estiramientos y aumentar la demanda mecánica (ejercicios isométricos, concéntricos, excéntricos) basándonos en el dolor, y el manejo progresivo de la carga.
  • Iniciar movimientos básicos con técnicas específicas atendiendo al mecanismo lesional (flexión de rodilla o extensión de cadera) y a la actividad deportiva.

4º Fase de remodelación:

Maduración de miofibras regeneradas con recuperación de la capacidad funcional muscular y también fibrosis y formación de tejido cicatricial más consolidado. El objetivo aquí, es conseguir que la cicatriz sea funcional, más elástica y resistente. Se trata de una fase que engloba un trabajo funcional y la vuelta a la actividad “return to play”.

Durante esta fase, debemos:

  • Continuar con:
    • Tratamiento manual de fisioterapia, para reducir y eliminar las tensiones y cargas que surjan durante el proceso de regeneración.
    • Ejercicios de fuerza específicos sobre la musculatura isquiotibial, donde el entrenamiento excéntrico irá adquiriendo cada vez más importancia. En el siguiente vídeo tenemos un ejemplo de este tipo de ejercicio:
    • Ejercicios complementarios de fuerza y estabilidad lumbopélvica, incrementando la intensidad y dificultad técnica.
    • Ejercicios de técnica de carrera:
  • Flexibilizar la musculatura de la cadena posterior y musculatura periarticular adyacente a la lesión.
  • Realizar ejercicios funcionales que impliquen carrera continua progresiva y que sean adaptados a la modalidad deportiva del jugador lesionado.
  • Realizar ejercicios pliométricos progresivos en los últimos días de la recuperación.

El final de esta fase se superpone con el trabajo conocido como “return to play” (RTP), en el que el deportista va realizando tareas más específicas de su deporte y combinándolas con ejercicios de coordinación y trabajo propioceptivo.

Tengo una lesión de isquiotibiales o isquiosurales, ¿cuándo puedo volver a competir?

Probablemente, llegado a este momento, lo más importante es determinar cuándo el deportista está listo para volver a su deporte6. Entre los jugadores de fútbol profesional, el tiempo promedio de descanso fue de 18 ± 19 y 19 ± 17 días. Después de la reparación quirúrgica después de la rotura total de los isquiotibiales proximales, generalmente se permite la RTP después de 6 a 9 meses.  Excepto por (la relativamente poco frecuente) rotura total de los isquiotibiales, no volver al deporte no es un problema importante en las lesiones agudas de los isquiotibiales: cerca del 100% de los atletas vuelven a su deporte después de la lesión.

La evaluación y supervisión, tanto durante como en las primeras semanas posteriores al alta deportiva, resultan fundamentales para evitar recidivas o recaídas7.

En Premium Madrid disponemos de un equipo multidisciplinar de profesionales y medios técnicos para conseguir una recuperación completa y funcional de tu lesión, asegurándote una vuelta a tu deporte tras una correcta readaptación deportiva.

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Bibliografía

  1. Ekstrand J., Hägglund M., Waldén M., Epidemiology of muscle injuries in professional football (soccer). Am J Sport Med 2011; 39: 1226-32
  2. Buckthorpe, M., Wright, S., Bruce-Low, S., Nanni, G., Sturdy, T., Gross, A. S., … & Gimpel, M. (2018). Recommendations for hamstring injury prevention in elite football: translating research into practice. Br J Sports Med, bjsports-2018.
  3. Grassi A, Quaglia A, Canata GL, Zaffagnini S. An update on the grading of muscle injuries: a narrative review from clinical to comprehensive systems. Joints. 2016;4(1):39-46. Published 2016 Jun 13. doi:10.11138/jts/2016.4.1.039
  4. Laumonier T, Menetrey J. Muscle injuries and strategies for improving their repair. J Exp Orthop. 2016;3(1):15.
  5. Fernández Jaén, T. et al., Spanish Consensus Statement (2015). The treatment of muscle tears in sport.
  6. Ardern CL, Glasgow P, Schneiders A, et al 2016 Consensus Consensus statement on return to sport from the First World Congress in Sports Physical Therapy, Bern.
  7. Barcelona, F. C., & Mèdics, S. (2009). Guía de Práctica Clínica de las lesiones musculares. Epidemiología, diagnóstico, tratamiento y prevención. Versión 4.5 (9 de febrero de 2009). Apunts: Medicina de l’esport44(164), 179-203.

Autores:

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Santiago Carballo Cao

  • Doble Grado en Fisioterapia y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad Europea de Madrid.
  • Experto en Terapia Manual Ortopédica y síndrome del dolor miofascial por la Universidad Europea de Madrid.
  • Formado en Pilates Suelo por la Asociación Española de Fisioterapeutas Expertos en Pilates (AEFEP).
  • Fisioterapeuta del R.C.D Carabanchel.

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