Tal y como se explicó en el blog denominado Diabetes Mellitus y Actividad Física, el ejercicio físico junto con la dieta y la insulina constituyen los pilares fundamentales del tratamiento de la Diabetes Mellitus.

De manera previa a la prescripción de ejercicio físico en pacientes con diabetes, es importante llevar a cabo una evaluación médica. De este modo, junto con exámenes periódicos, es posible descartar la presencia de posibles complicaciones que pudieran verse agravadas con el ejercicio, individualizando el trabajo, minimizando los riesgos y maximizando los beneficios.

En general, respecto a la prescripción del ejercicio en los diabéticos, el American College of Sports Medicine (ACSM) y la American Diabetes Association (ADA) proponen las recomendaciones básicas reunidas en la tabla aportada, así como el seguimiento de la actividad y el registro del entrenamiento. En relación a la importancia de una práctica regular, esta radica en que los cambios en la regulación glucémica persisten unas 72 horas tras la última sesión de ejercicio, siendo imprescindible la regularidad para sostener los efectos reductores de la glucemia y mejorar la sensibilidad a la insulina, cesando los efectos beneficiosos cuando se producen breves periodos inactivos.

De manera específica, el ejercicio diario en la Diabetes tipo I ayuda a controlar los niveles de glucosa y en la Diabetes tipo II es recomendable, sobre todo, en presencia de obesidad. En el caso de diabéticos no insulina-dependientes el ejercicio contribuye evitando la evolución de la enfermedad.

En relación al tipo de ejercicio, es necesario aclarar que aunque suele hacerse un mayor énfasis en el trabajoaeróbico, el trabajo defuerza también es adecuado, principalmente en sujetos con Diabetes tipo II, ya que contribuye en el incremento de la masa muscular y, por tanto, del gasto energético.

Uno de los aspectos prioritarios es que el paciente tenga un adecuado control de laglucemia, tanto antes como durante y después de la práctica. Es importante tener en cuenta que la glucemia disminuye cuando hay hiperinsulinemia durante el ejercicio, no se toman suplementos alimenticios (carbohidratos) y el ejercicio es demasiado prolongado (>45-60’) o intenso. Esta se mantiene con concentraciones normales de insulina, suplementos adecuados y ejercicio corto y poco intenso. Y, finalmente, aumenta si se produce hipoinsulinemia durante el ejercicio, los suplementos alimenticios son excesivos y el ejercicio es muy violento.

Por tanto, respecto al adecuado control glucémico para la práctica de ejercicio, se debe:

  • Ingerir carbohidratos si los niveles de glucosa son < 100-150 mg/dl.
  • Realizar ejercicio sin necesidad de ingerir suplementos, pero controlando la glucemia si este dura más de 30’.
  • Evitar la realización de ejercicio si la glucosa es > 250 mg/dl y controlar la cetosis.
  • Aumentar la ingesta tras el ejercicio, hasta 24 horas después, en función de la intensidad y la duración, evitando una hipoglucemia tardía.

Por todo ello, la adecuada monitorización de la glucosa es fundamental para identificar cuándo se precisan cambios en la dieta o dosis de insulina y aprender la respuesta de la glucemia en función de las características particulares del ejercicio (intensidad, duración, etc.). Asimismo, es imprescindible tener al alcance alimentos ricos en carbohidratos durante y después de ejercicio por si fueran necesarios para evitar situaciones de hipoglucemia. Respecto a la insulina, debe evitarse que el ejercicio coincida con su máximo efecto y que las inyecciones de la misma se realicen en zonas alejadas de los grupos musculares más activos.

Finalmente, cabe destacar que las recomendaciones aportadas se basan en unas pautas generales que deben ser adaptadas a las características de cada paciente y tipo de diabetes para alcanzar los beneficios del ejercicio.

En el  Centro Médico y de Rehabilitación PREMIUMMADRIDestudiaremos tu caso particular para conseguir la mejor prescripción, haciendo que disfrutes con la práctica de ejercicio.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • American College of Sports Medicine (ACSM, 1997). Diabetes Mellitus and Exercise. Medicine & Science in Sports & Exercise, 29 (12), 1-6. ADA/ACSM Diabetes Mellitus and Exercise Joint Position Paper.
  • American College of Sports Medicine (ACSM, 2000). Exercise and Type 2 Diabetes. Medicine & Science in Sports & Exercise, 32 (7), 1345-1360. ACSM Position Stand on Exercise and Type 2 Diabetes.
  • Gasque, P. (2010). Ejercicio Físico en Diabetes. En Martínez de Haro, V. (Comp.),  Actividad física, salud y calidad de vida, 285-295.Madrid: Fundación Estudiantes.
  • Meléndez, A. (2000). Actividades Físicas para mayores. Las razones para hacer ejercicio. Madrid: Gymnos.
mm

Sara Carnicero

  • CCAFYD
  • Responsable del servicio de natación infantil
  • Graduada en CCAFYD, orientación profesional en Actividad Física y Salud (Universidad Autónoma de Madrid).
  • Especialista en Actividad Física y Salud (Universidad Internacional de Andalucía)
  • Especialista Universitario en Entrenamiento Personal (Universidad Politécnica de Madrid).
  • Formación en Halliwick, natación y terapia (International Halliwick Association).
  • Especialista en S.G.A (Universidad de Saint Mont – Francia).
  • Monitora de natación (Real Federación Española de Natación).
  • Natación infantil, terapia acuática, entrenamiento personal, readaptación deportiva.

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