El dolor pélvico crónico ha llevado a muchos pacientes a realizar un itinerario por diferentes especialistas para buscar de forma desesperada un nombre para definir su problema, con el fin de escuchar “una palabra terminada en ítis”. Desde la publicación de la nueva nomenclatura, este tipo de dolencias ya no se denominan así, han pasado a denominarse síndrome doloroso y la zona en la que está la sintomatología: síndrome doloroso vesical, síndrome doloroso prostático, síndrome doloroso del suelo pélvico, etc.

Al hablar de dolor pélvico crónico y disfunciones sexuales, vemos la importancia que adquiere la sexualidad dentro de nuestra calidad de vida, ya que es el reflejo del bienestar físico, psicológico y social.

Cuando se habla de disfunción sexual se entiende cualquier alteración de los elementos que caracterizan la sexualidad humana (el deseo, la excitación, el orgasmo o la satisfacción sexual) así como la presencia de dolor durante las relaciones sexuales.

Prevalencia en hombres:

Si se compara con la población general, los hombres que padecen algún síndrome de dolor pélvico crónico es más probable que padezcan disfunciones sexuales como: disfunción eréctil, eyaculación precoz o dolorosa y detrimento del deseo sexual.

Un 62 % de los hombres con dolor de próstata pueden presentar disfunción sexual, de ellos un 29% sufren problemas de erección y un 40% eyaculación precoz.

Prevalencia en mujeres:

En la mujer que padece dolor pélvico crónico, endometriosis y/o síndrome de vagina dolorosa las probabilidades de sufrir algún trastorno sexual aumentan en un 30% respecto a las mujeres que no sufren dolor, clasificando por orden de prevalencia en los siguientes problemas: dolor en el acto sexual (dispareunia), disminución de la libido o deseo sexual, excitación, y problemas en la consecución del orgasmo.

Las mujeres suelen describir calambres o sensaciones de disparos de dolor durante el orgasmo en el abdomen bajo, genitales o ano, siendo a menudo difícil de completar la fase de resolución debido al suelo pélvico espástico o a la circulación pélvica limitada.

¿Qué ocurre cuando llevas un tiempo con dolor para que se desarrollen problemas sexuales?

Al igual que en otras patologías con dolor pélvico, la disfunción eréctil asociada a ellas pueden tener un factor hormonal, psicológico (debido a la presencia de depresión) o vascular.

El factor añadido de que los antidepresivos, conocidos como inhibidores selectivos de la serotonina, es pauta médica casi generalizada para pacientes con dolor pélvico crónico,  afecta a la sensación placentera que ocurre tras el orgasmo tanto masculino como femenino, por lo cual si falta esta sustancia las experiencias sexuales dejan de ser tan positivas.

Por otro lado, el dolor produce que la actividad del sistema nervioso simpático se dispare, aumentando la secreción de noradrenalina y por tanto, produciendo una mayor sensibilidad de los receptores sensitivos periféricos, causando problemas como la eyaculación precoz.

Desde un punto de vista fisioterapéutico, doctores como Travell y Simons®  ya por el año 2000 definieron patrones de dolor referidos de musculatura de suelo pélvico relacionados con disfunciones sexuales como:

  • El elevador del ano: dolor eyaculatorio y posteyaculatorio, dolor hacia periné o pene.
  • El obturador interno: dolor bulbar y del suelo pélvico.
  • Bulboesponjoso e isquiocavernoso: dolor hacia el pene o labios mayores y menores.
  • E incluso el famoso piramidal (culpable de muchas ciáticas) también puede ser el desencadenante de problemas en la erección.

Esto es solo una parte física y muscular, de una entidad muy compleja como son todos los factores que influyen en las disfunciones sexuales.

 ¿Cómo se trata desde fisioterapia?

– Protocolo de inhibición de puntos gatillo musculares y relajación paradójica. Mejorando en un 43% de los casos.

– La eyaculación regular es uno de los tratamientos a sumar en hombres con dolor pélvico crónico, ya que son factores de riesgo para desarrollar disfunciones sexuales retrasar la eyaculación, la abstinencia sexual y el coitus interruptus.

– Para la disfunción eréctil: información al paciente, recomendaciones sobre factores de riesgo vascular asociado como alcohol, tabaco o diabetes. Ejercicios con auto tracción de pene, reeducación y fortalecimiento de suelo pélvico con biofeedback o electroestimulación perineal o en pene. Siendo lo más importante en estos pacientes con dolor el tratamiento miofascial previo.

– Para la eyaculación precoz: educación sobre las fases de excitación masculinas, ejercicios de desensibilización y técnicas de liberación somatoemocional y de control del sistema nervioso autónomo.

– En las mujeres: cuando es secundario a dolor: relajación, mindfullness, técnicas de auto reconocimiento de genitales, ejercicios suelo pélvico con espejos y dilatadores y fisioterapia de suelo pélvico para tratar la hipertonía muscular que acompaña a estos síndromes dolorosos.

 

Fuentes bibliográficas:

-Verit, F. F., Verit, A., & Yeni, E. (2006). The prevalence of sexual dysfunction and associated risk factors in women with chronic pelvic pain: a cross-sectional study. Archives of gynecology and obstetrics, 274(5), 297-302.

-Sexual Adjustment Counseling for Women with Chronic Pelvic Pain.Howard, Heather S.Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing , Volume 41 , Issue 5 , 692 – 702

-Anderson, R. U., Wise, D., Sawyer, T., & Chan, C. A. (2006). Sexual dysfunction in men with chronic prostatitis/chronic pelvic pain syndrome: improvement after trigger point release and paradoxical relaxation training. The Journal of urology, 176(4), 1534-1539.

– S Esparza.  Disfunción sexual en la mujer: Vaginismo, dispareunia y anorgasmia. Jornadas de la once y SEFIP 2016.

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Tania Sánchez

  • Fisioterapeuta
  • Responsable de fisioterapia uroginecológica y DLM

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MUSCULATURA ABDOMINAL Y DOLOR LUMBAR

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